El peso de no tomar cargas | Poema

Me has dado tu corazón

Un honor es recibirlo

Aquí lo protegeré

Con amor y con cariño



...



Siento que esto se hace

 un poco más pesado

Y es que algo yo dudaba

cuando te ofrecí mis manos

Simplemente no quería

dejarte caer al suelo

Más mis brazos algo duelen,

pero igual yo le protejo.



Poco a poco siento que algo cálido y vibrante 

Se desliza por mi pecho, como a punto de caerse 

Y al sentir de sus latidos ahora entiendo qué acontece 

Pues también mi corazón es presa de la gravedad. 


Y ahora lo he atrapado, tengo los dos en mis manos, pero qué tragedia es esta, pues la carga ha incrementado. Si uno me pesaba, ahora he advertido de que más no aguantaré sin dejar caer nada al piso. Pero no puedo soltarte, si te he visto hecho de vidrio, y perdón habrá ninguno si te hago pedacitos.


Más mis músculos aún ceden, ya mi fuerza disminuye, y aunque apriete así mis dientes, no hay más nada que me ayude. No hay manera en la que pueda soltarte con ligereza, lo que intento o lo que pienso no tendrá gran permanencia. Siento cómo se desgarra estirándose mi piel, puesto que por más que duela no te quiero ver caer. La sangre brota entre mis músculos expuestos, que palpitan y lamentan y desprenden de mis huesos. Me has dado tu corazón, y temor fue recibirlo, pues yo te conozco noble, de un amor tan puro y santo, que siendo de él indigno yo me veo condenado, no palpita igual el mío, soy presa de no sentir, y mis brazos no resisten. Suelto alguno o suelto ambos. Y hasta el hueso ahora me tiembla. En qué tormenta he naufragado, en qué prisión soy prisionero, siendo todo por indigno de tu amor fiel y sincero. Por quien tanto siente en mí... Lo cruel que ha sido el vil cupido. 

Oh, perdóname, perdona...







  No decido...



No decido.

Comentarios

MÁS LEÍDOS

Déjales arder | Relato corto

Camino del entierro | Soneto