SEEK AND DESTROY | Relato corto
Sonrío conforme las vísceras y la sangre empañan el parabrisas del vehículo. Siento el ronroneo del auto cuando piso a fondo el acelerador, yendo directo hacia la multitud que grita e intenta dispersarse. Andrés y Karin, que van en los asientos de atrás, me lanzan ovaciones al momento en que derrapo y me llevo por delante a unas diez u once personas, cuyos cuerpos se despedazan por la velocidad a la que chocan contra nosotros. Cae sobre el auto una lluvia de intestinos (que son los más vistosos) y otras partes del cuerpo que no puedo identificar. Los tres soltamos risas huecas y seguimos adelante. Yo sé que esto no es real, pero se siente increíble.
Frente a nosotros veo otra enorme marea de gente que huye aterrorizada de la masacre. El auto se dispara por una rampa y caemos sobre ellos, como un lobo hambriento en un redil. Por ahora, aprovecharé que estas personas no tienen más rostro ni alma que el que yo cree para ellos. Y los mataré a todos.
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